La señora Insulina


Y de repente un buen día tenemos que aprender a escribir con estas plumas, a las que hemos de marcarle las unidades necesarias, y que en vez de punta tienen aguja.

Es normal que, al principio tengamos sensaciones de cierto repelús a la hora de ponernos la insulina -o de ponérsela a otros- porque estamos inseguros, por otra parte, es razonable pensar que la aguja puede hacer daño, y que tanto pinchazo día tras día, va a terminar resultando un tostón molesto.

Pero claro...es un mal inevitable. No tenemos otra opción,  y nuestra evolución depende por completo de que las unidades de insulina que vamos poniendo estén pautadas correctamente y se ajusten tanto a nuestra ingesta diaria de raciones como al ejercicio que realizamos.

¿Hay alguna forma de superar este miedo a lo que resulta ser  absolutamente imprescindible?

Cada niño tiene su ritmo, y creo que los padres debemos entenderlo así. ¿Cómo van a aceptar y asumir sin protestar la incorporación repentina en su vida de un elemento que les resulta lesivo y desagradable, por  importantes que sean los efectos sobre su salud? Ellos sólo ven la inmediatez. Lo que se encuentran al levantarse, es la insulina sobre la mesa de la cocina. Antes de comer, en ocasiones a media tarde, a la noche... ¡Y la Lantus!.... una vez al día tienes que ponerte de un tirón no sé cuantas unidades, en eso que los expertos llaman "zonas lentas" que resultan ser el culete, o las piernas... ¡Y les duele!

Conozco adultos que se marean cuando tienen que hacese una simple analítica, a pesar de que son conscientes de que no tardarán más de 2 minutos en salir del laboratorio, y de que probablemente no tengan que volver a entrar en él en años...

¿Es justo pedirle a los niños que se acostumbren repentinamente a esta nueva situación?

Dani ha desarrollado una fobia a las agujas. Probablemente ya la tenía antes pero, hasta ahora no ha necesitado solucionarla, porque era una realidad que se ponía de manifiesto de forma circunstancial; sin embargo en este momento, el contacto con ellas es algo que forma parte de su día  a día, y ha de aprender a ser autónomo en este sentido.

Ayer su educadora diabetológica (Merche), le propuso un juego: utilizar una de las plumas de insulina ya vacías, con una aguja puesta, para pinchar en diferentes zonas a una vaquita de gomaespuma a la que hemos llamado Vaquita Paquita!


Y así hemos amanecido esta mañana de sábado... pinchando a Paquita, en el culo, y en el cuerno, hasta ver si somos capaces de  afrontar este tema, como algo razonablemente llevadero.



A fin de cuentas Paquita parece no dolerle, porque sigue sonriente y colaboradora como al principio.

¿Será que también ella se ha dado cuenta de que su interacción es necesaria?














4 comentarios:

  1. Saludos desde Chile ! Me llamo Valentina y tengo 18, debuté hace 3 años en plena adolescencia !!
    Cuando estuve hospitalizada, las enfermeras me decía que no iba a necesitar inyectarme cuando me dieran de alta (no sé porque me dijeron eso...) bueno, de vez en cuando me preguntaban si quería intentar inyectarme sola, y yo les decía que si. Al principio es muy extraña la sensación pero lo tomé como algo "natural" quizás porque tenía muy bien entendido que era necesario. De ahí en adelante tuve que acostumbrarme. Habían días en los que lloraba (y aún me pasa de vez en cuando) con la jeringa cargada en la mano, y miraba a mi alrededor buscando un porque debía hacerlo y no lo encontraba. Otros días es lo más normal del mundo, como lavarse los dientes... y el resto de los días estoy inyectándome y comienzo a reir de la nada, porque no puedo creer que yo esté haciendo eso, siendo que toda mi infancia le tuve fobia a las agujas...
    La conclusión que saco es que debemos darle tiempo al tiempo, y que en algún momento lo de las inyecciones se vuelve extremadamente natural. No nos damos cuenta, pero ese momento llega. Nunca se supera por completo, pero se alcanza una aceptación adecuada de que hay que hacerlo... En fin, muchas buenas vibras desde acá, felicitaciones por el blog y saludos a tu pequeño !
    ánimo en todo, que somos muchos y así muchos comprendemos !! :)
    Saludos !!

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    1. Hola Valentina,
      Sé que tienes razón y que todo esto es una etapa que más tarde o más temprano quedará atrás. Pero... es un proceso de adaptación largo y doloroso, porque debes asumir que la vida de tu hijo dependerá de algo que antes no tenía para ser razonablemente llevadera.
      Y cuesta mucho... Aunque sepamos que es cierto, y que dentro de un tiempo esto será sólo una parte de su vida tan rutinaria como cualquier otra.

      Muchas gracias por tu apoyo en la distancia..

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  2. Holaaaa, pq solo os basais en niños, somos tb muchos adultos con ello, y con problemas a la h de llevarla... (Maite)

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  3. Hola a todos, te felicito por la pagina.
    Mi sobrina tiene 3 anos, tiene meses de haber debutado con diabetes 1, ahorita esta en una etapa que no quiere que la inyecten, la unica zona donde se deja inyectar es en los brazos.

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