miércoles, 23 de septiembre de 2015

La clase de E. Física no es un problema

De entre las asignaturas obligatorias que tienen los alumnos de Primaria y Secundaria en España, la que más complicada nos resulta suele ser la de Educación Física. Porque claro, prever una correcta administración de la insulina anterior e ingesta de hidratos de carbono, cuando desconocemos si el profesor va a realizar ese día pruebas aeróbicas o anaeróbicas, si decidirá organizar un partido de baloncesto o de bádmintong, o lo que es peor, si ese día la clase será teórica y por tanto no se van a mover del pupitre, no siempre resulta sencillo.
Y entonces... ¿qué hacemos?

Lo primero que yo suelo hacer cada curso es reunirme con el profesor de E. fisica  para darle explicaciones sobre la situación actual del niño. Si además no conoce a mi hijo o aún conociéndolo no le ha dado nunca clase, es probable que desconozca la capacidad que tiene Dani para controlar y gestionar su diabetes así que me parece lo más apropiado ponerlo al día. Para más seguridad, suelo hacer un cartel y pegarlo en el pabellón donde se lleva a cabo la clase.
Algo así, muy básico y visual para que a la primera tengan claro como desenvolverse ante las situaciones más habituales. (Los datos que véis en este  cartel son referenciales y no suponen -en absoluto- una pauta normalizada- estamos hablando de un caso concreto cuyo control, está determinado por su médico y educadora. No es igual que el de otros niños; por favor tenedlo en cuenta y valorad el caso concreto de cada niño. Si os interesa este formato en limpio para poder escribir en él os lo ofrezco descargable. Pedídmelo) 
Enseñar al profe a identificar los síntomas de hipo e híper. Caso de mi hijo, la hipoglucemia no siempre le produce mareo, pero sí frío. La híper hace que notela boca pastosa y la lengua hinchada, además suele estar torpón y tropieza con facilidad.
Esto me parece muy importante, y es útil para todos: el profesor tiene recursos para un diagnóstico superficial muy rápido y Dani al ser consciente de que está rodeado de alguien que sabe del tema,  se siente más tranquilo. 
Tranquilidad = confianza = mejor control por falta de nerviosismo.
Normalizar la vida del niño. Todos los padres de niños con diabetes tendemos a preocuparnos muchas veces pensando en la infinidad de cosas que le podrían pasar. Esta preocupación es inevitable pero a veces la convertimos en una obsesión y resulta preocupante. Seamos sensatos y no convirtamos a nuestros hijos en dependientes. Si nuestros hijos, tras un cierto tiempo de debut, siguen sin ser capaces de gestionar su rutina y su vida diaria: lo cual incluye el colegio normal, las salidas con amigos, una excursión de un día... ¡Lo que hace cualquier otro compañero! debemos plantearnos seriamente si la educación que tenemos y que por tanto le estamos dando, es suficientemente buena. No soy nadie para decirle a los demás como deben educar o cuidar a sus hijos diabéticos, pero  creo firmemente que no beneficia a nadie esa sensación de que si no están pegados a nosotros 24 horas al día les va a pasar algo malo... ¿De verdad les ayudamos con esta actitud?

Promover el diálogo con el profesor al terminar la clase y con nosotros al llegar a casa. De esta forma tendremos  -nosotros y ellos- toda la información que podemos necesitar para ponderar los datos y proporcionarle un mejor control. El profe seguro que estará encantado de darnos esa información, sobre todo cuando empiece a ver los beneficios que su asignatura le proporciona.


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