martes, 2 de junio de 2015

Tiempo de exámenes ( y de hiperglucemias)


Es tiempo de exámenes... y de nervios. Dicen las estadísticas que entre el 20 y el 25% de los alumnos tiene ansiedad ante los exámenes, aparte de los universitarios quienes más estrés sufren son los alumnos de de Bachillerato, especialmente los que van a afrontar la Selectividad, pero no los únicos. A los niños -como el mío- que han cambiado de ciclo, y han pasado a Secundaria, esta nueva modalidad evaluativa, afrontando exámenes finales que pueden llegar a ponderar la asignatura completa, también les supone un nivel altísimo de nervios  y consecuentemente,  una frecuente hiperglucemia.
Yo lo veo a él absorto en los libros, centrado en lo que tiene por delante, a pesar de haber pasado la última semana encerrado en casa con un vértigo que lo ha tenido hecho polvo, y no puedo evitar recordar lo duro que era para mi también el sprint final del curso.
Dani no tiene problemas escolares, porque es un alumno más que bueno pero -por eso mismo- su nivel de exigencia es tan alto que a veces se frustra y se pone nervioso si no está seguro de llevar todo controlado al 100%. No se da cuenta de que eso es imposible, y por otra parte empieza a darse cuenta de que su conocido nivel de despiste le juega malas pasadas en el momento en que menos se lo espera.
Los exámenes son inevitables. Hay que afrontarlos sí o sí. Muchas veces su rendimiento depende no sólo de los conocimientos que tengan sino de su propia capacidad para ponerlos de manifiesto. Esto suele ser la peor parte, dado que muchísimos niños no son capaces de desbloquearse ante la presión y se dejan en el camino puntos importantes simplemente porque no han sido capaces de gestionar bien su ansiedad. Si esto nos pasa a los mayores... ¿cómo no les va a pasar a ellos? Recientemente he leído que algunos niños con diabetes, tienen problemas en determinados centros escolares para afrontar una prueba (tipo reválida o selectividad) porque no les dejan meter en clase el glucómetro. Por lo visto algún pseudo profesor cree que al estar prohibido el acceso con aparatos electrónicos, no pueden hacer excepciones en este caso... y claro, ya se lía parda. Los niños entran en la prueba con hiperglucemia, les retiran el medidor como medida preventiva anti copiaje, y eso les genera más ansiedad y nervios al sentirse desposeídos de un elemento que está constantemente con ellos, y del cual dependen entre otras cosas porque nos esforzamos en convencerlos de su importancia día tras día.  ¿Tan difícil es entender - y comprobar- que un medidor de glucemia no vale absolutamente para nada más? ¿Cómo es posible que algunos profesores sigan siendo tan zotes? 

Los glucómetros no tienen acceso a internet, no sirven para comunicarse ni para enviar mensajes de ningún tipo, ni por supuesto pueden comunicarse de palabra con nadie. Es mucho más sencillo comprobar su función que explicarlo ...
Los niños con diabetes, tienen problemas de sueño porque muchas veces nos vemos en la obligación de despertarlos de noche para medir sus glucemias, en ocasiones llegan cansados porque han tenido que comer a las tantas o ponerse alguna unidad extra de insulina, llevan una mochila extra que es su bolsito con suplementos, agua, medidor, tiras, etc... y además afrontan a diario la misma rutina que todos sus compañeros. Creo que es hora  de que hagamos hincapié en que esa "atención a la diversidad" de la que tanto se habla en la normativa actual, sea una realidad que va más allá del papel. No se pide trato de favor, sino consideración individual de las circunstancias que rodean a nuestros chicos; esa es la única manera de aliviarles un poco el peso de la mochila que cargan a diario y que en esta época rebosa de estrés. ¿No es pedir tanto, verdad?

 


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