jueves, 24 de julio de 2014

Jurisprudencia sobre actuación de profesores

Una de las cosas que más nos preocupa como padres, es la atención que deben tener nuestros hijos durante el horario escolar. En España no está generalizada la existencia de un enfermero en los colegios, y por tanto los alumnos que padecen alguna enfermedad, suelen resolver sus necesidades y pautas médicas apoyados en la buena voluntad de la mayoría de profesores que se prestan a echar una mano en beneficio del niño.
Pero hay otros, (no pocos...) que se niegan a medicar al niño o niña, argumentando que su trabajo se limita a "ejercer la docencia" sin que ello pueda suponer obligación de ir más allá.
Y ahí empiezan los problemas, claro.

Conozco colegios que ponen trabas para que los niños se realicen una medición de glucemia en clase, o para permitir que un alumno en hipoglucemia se tome un zumo y una galleta, sin salir del aula. Por no mencionar que la mayoría se niegan en rotundo a plantearse la posibilidad de poner el glucagón en caso de emergencia.

Con la justificación de... "el colegio inmediatamente llamaría a una ambulancia" solucionan el problema. Pero en nuestro caso, esperar a que llegue puede suponer, unos minutos valiosísimos en los cuales corra peligro la vida de nuestros hijos.

No podemos esperar. No tenemos tiempo. Lo primero, y único realmente cierto es que La vida de los niños es prioritaria respecto a las competencias profesionales. Y esto, es una verdad irrefutable.

La Declaración Universal de los Derechos del niño, aprobada por la ONU en el año 1959, que posteriormente se complementó con la Convención Internacional sobre los derechos del niño  (en 1989) subrayan los derechos que se desprenden de su especial condición de seres humanos que, por no haber alcanzado el pleno desarrollo físico y mental, necesitan especial protección. Los derechos de los niños son estos:

  1. El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, opinión política...
  2. El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social.
  3. El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.
  4. El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuada.
  5. El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física.
  6. El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.
  7. El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
  8. El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
  9. El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.
  10. El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.

Sin embargo, en ocasiones, esto no parece suficientemente aclaratorio, y se hace necesario ahondar en las formas de actuación concreta. 
Existe una ponencia de dos abogados: Ivan Hodar González y Carlos Escudero Raya, en las que explican de forma clara y con argumentaciones basadas en legislación y jurisprudencia concreta, cuales son los protocolos de actuación ante enfermedad o accidente de los alumnos.
Os transcribo una parte de esta ponencia cuyo archivo original tengo completo a disposición de quien lo necesite.

1. INTRODUCCIÓN


Muchos Titulares de Centros y docentes de diversas etapas educativas, especialmente de infantil y primaria, han mostrado su preocupación ante la necesidad de dar una respuesta adecuada ante situaciones que cada más requieren de la intervención por parte de los propios Centros educativos. Nos referimos, a la determinación del grado de responsabilidad y la obligación de los profesionales de la educación en la atención médicosanitaria de los alumnos durante sus horas de permanencia en el Centro.

Si tenemos en cuenta que actualmente no existe legislación alguna que regule aspectos esenciales de actuación ante una situación que requiera de intervención sanitaria dentro de un centro escolar, han sido los propios centros educativos y los propios profesionales de la educación, los que cada vez más requieren de la elaboración de unas pautas de actuación, de un
instrumento que sirvan de ayuda y sea eficaz a cualquier profesional que en
un momento determinado se encuentre ante una situación que requiera una
atención sanitaria del alumno durante las horas de permanencia en el Centro
educativo.

Partiendo de una base común, esto es, que ni el sistema educativo ni los docentes que forman las plantillas de los Centros tienen como función la asistencia sanitaria del alumnado, hoy día cada vez se requiere más de una
respuesta por los Centros antes estas situaciones, las cuales, pasan necesariamente por elaborar unos protocolos de actuación ante determinadas situaciones médico sanitarias.

Protocolos de actuación, que necesariamente tendrá que variar atendiendo a la situación de ayuda requerida, es decir, no es igual la atención si nos encontramos ante un accidente, ante una enfermedad crónica que bien genere un peligro en caso de crisis que se produzca dentro de las horas de permanencia del alumno en el Centro, o bien, requiere de un tratamiento permanente que coincide con la estancia en el Centro, por último, tenemos que examinar la más habitual y común situación que se puede plantear, esto es, si nos encontramos ante un caso de suministro de medicamentos por padecer el alumno una enfermedad ordinaria que requiera de dispensar un fármaco a una hora determinada que coincide con el horario de clase del alumno. En conclusión, en la información que vamos a dar en éste documento pretendemos dar dos visiones, una primera que analice de forma global cual es la situación actual del problema en nuestro país, y una segunda, que pretenda motivar a los Centros y a los docentes para la participación conjunta en la elaboración de unas pautas sencillas de actuación ante las posibles situaciones que se generan en el día a día de la convivencia en las aulas.

2. BREVES REFERENCIAS JURÍDICAS
Como ya adelantábamos al inicio de este documento, en el plano legislativo tenemos que destacar el vacío existente al respecto tanto a nivel comunitario como nacional y autonómico, si bien, tanto en el Código Civil como en el Código Penal se establece un grado de responsabilidad atendiendo a la situación en la que nos encontremos.
De esta manera, tanto por lo dispuesto en el Código Civil como en el Código Penal, y determinada jurisprudencia que la interpreta, se podría concluir que legalmente existe posibilidad de exigir a los docentes su implicación para atender a los alumnos que requieran de atención médica en el Centro, si bien, limitada hasta donde alcancen las posibilidades y el conocimiento de la persona que los suministra.

Tal conclusión se alcanza si acudimos a lo establecido en los artículos
1089, 1902, 1.903 y 1904 del Código Civil, así como la jurisprudencia que los
desarrolla.

- Artículo 1089: “Las obligaciones nacen de la Ley, lo contratos y cuasi contratos y de los actos y omisiones ilícitos en los que intervenga cualquier género de culpa o negligencia.”

- Artículo 1.902: “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.”

- Artículo 1.903: “Las personas o entidades que sean titulares de un Centro docente de enseñanza no superior responderán por los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durante los períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia del profesorado del Centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares y complementarias.”

- Artículo 1904: “Cuando se trate de Centros docentes de enseñanza no superior, sus titulares podrán exigir de los profesores las cantidades satisfechas, si hubiesen incurrido en dolo o culpa grave en el ejercicio de sus funciones que fuesen causa del daño.”

En estos artículos se establece que la obligación de carácter civil nace como consecuencia de las acciones u omisiones por parte de quien debió emplear la diligencia debida para evitar un daño. En este caso, los docentes son responsables de los alumnos tanto en la estancia de estos en el Centro educativo como en las salidas del mismo para visitar museos, etc.., teniendo durante ese período una labor de vigilancia y cuidado de los alumnos conjunta con su tarea habitual de docencia.
La conclusión es clara, durante la jornada escolar el docente es la persona responsable de la ayuda y vigilancia del menor supliendo momentáneamente en esta tarea a los padres que durante ese tiempo no pueden ejercer estas labores sobre sus hijos, entre ellas, la de suministrar medicamentos. No obstante, tenemos que decir que esta obligación se encuentra claramente limitada pues el docente no es persona cualificada en esta tarea, con lo cual, su obligación queda condicionada a lo que el conocimiento de la persona alcance. 

Este alcance del conocimiento de la persona, que en un primer instante pudiera ser muy genérico, ha sido concretado por la jurisprudencia al establecer que el entendimiento de la persona para suministrar medicamentos alcanza para seguir las instrucciones dadas por el médico, de igual manera, que realizaría cualquier familiar con el fin de evitar o prevenir  un daño.

Asimismo, en determinadas sentencias se establece que dar un medicamento bajo prescripción médica no deja de ser una mera actividad mecánica que no requiere de ninguna elaboración especial, en consecuencia, esta acción no estaría considerada como un acto médico y puede ser realizado por cualquier persona.


A modo de ejemplo de lo dicho anteriormente citamos las siguientes
sentencias:

- STSJ de Madrid de fecha 22 de junio de 1993 (AS 1993/3172):
<<..si la administración de los fármacos se selecciona y receta porpersonas que pueden por su titulación hacerlo, ha de entenderse que pueden realizarla los Auxiliares Técnicos cuando en el Centro no haya ATS, pues es función que puede realizar cualquier persona siguiendo las instrucciones precisas del facultativo como lo realizaría cualquier cuidador...>>.
<<.. se puede suministrar medicamentos previa receta médica, siempre que sea por vía oral y sin seleccionar o decidir el fármaco a suministrar..>>.

- Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo defecha 16 de junio de 1993, manifiesta que: <<.. no cabe duda que corresponde a los ATS, como personal especializado, administrar los medicamentos siguiendo las prescripciones médicas, pero ello no quiere decir que los cuidadores no puedan suministrar a los alumnos acogidos en el centro la medicina recetada……constituye una actividad meramente mecánica, inherente a la misión de vigilancia y cuidado de los alumnos.>>

Más clara está determinada la obligación cuando nos estamos refiriendo a prestar ayuda a los alumnos en caso de emergencia o accidente. En este caso, el código penal regula en su artículo 195, las responsabilidades penales en las que pueden incurrir aquellas personas que no prestan auxilio en casos urgentes y accidentes:

1. El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y enpeligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio nide terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses.
2. En las mismas penas incurrirá el que, impedido de prestar socorro, no demande con urgencia auxilio ajeno.
3. Si la víctima lo fuere por accidente ocasionado fortuitamente por el que omitió el auxilio, la pena será de prisión de seis meses a 18 meses, y si el accidente se debiere a imprudencia, la de prisión de
seis meses a cuatro años.”

Asimismo, igual que decíamos anteriormente, esta responsabilidad quedará limitada hasta donde alcance su capacidad y conocimiento, al igual que ocurriría con cualquier persona, evitando causar un daño mayor y atendiendo conforme la lógica establece.
Por las razones expuestas en este punto, así como, por razones de calidad de la propia enseñanza que se imparte en nuestro Centro, se hace necesario que los Colegios elaboren unos protocolos de actuación con unas normas que sean de fácil comprensión por todos y que sirva como instrumento eficaz de actuación en todos los casos de precisar de esta manera, algunos Centros, especialmente de infantil, por voluntad propia han elaborado sus propios protocolos de actuación, como medio que sirve no sólo para dar respuesta a las necesidades de atención sanitaria del alumno durante su estancia en el Centro, sino también como medio de comprensión de determinadas enfermedades crónicas del menor que lo conduzcan a una mayor calidad en la atención de su Centro
educativo.

4. PREMISAS COMUNES A LOS PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
En la introducción de este documento decíamos que necesariamente el Protocolos de actuación tendrá que variar atendiendo a la situación de ayuda requerida, es decir, no es igual la atención si nos encontramos ante un accidente, ante una enfermedad crónica que, o bien genera un peligro en caso de crisis que se produzca dentro de las horas de permanencia del alumno en el Centro, o bien, requiere de un tratamiento permanente que coincide con la estancia en el Centro, por último, tenemos que examinar la más habitual y común situación que se puede plantear, esto es, si nos encontramos ante un caso de suministro de medicamentos por padecer el alumno una enfermedad ordinaria que requiera de dispensar un fármaco a una hora determinada que coincide con el horario de clase del alumno.
Como decíamos, si bien es cierto que la actuación, y el protocolo, varía según la atención sanitaria requerida, sin embargo, podemos establecer una serie de parámetros iniciales que se dan en común para los tres supuestos antes citados.

Cuando se elabore el protocolo de actuación se tienen que observar las siguientes medidas:

1. Información por los padres, es imprescindible que los padres informen al Centro (Director o tutor) sobre la enfermedad de su hijo y las atenciones que pueden requerir. Esta información debe acompañarse de todos los informes médicos que dispongan y las pautas de actuación suscritas por profesionales
sanitarios.Este documento llevará la rubrica de los padres como prueba de autorización a que el Centro disponga de la citada información, así como autorización expresa de los mismos para el caso de precisar la toma de algún medicamento.

2. Información al personal del Centro educativo, el personal del centro debe conocer en todo momento la enfermedad que padece el alumno y su tratamiento. En este caso la colaboración del personal del Centro es voluntaria, una vez conocida toda la información necesaria solicitar la colaboración del personal docente previa autorización expresa de los padres o tutor legal del alumno, conforme al Anexo I al que nos referíamos anteriormente.

3. Formación del personal, el centro debe instar y facilitar la formación del personal, actualmente es muy habitual que el personal docente de un Centro educativo se forme en asistencia y primeros auxilios, actualmente existe una amplia oferta de cursos (presenciales, on-line, a distancia) que otorgan a los docentes una formación básica para poder dispensar primeros auxilios que pueden resultar de vital importancia.

4. Solicitar informes de especialistas en la materia sobre la forma de actuar en casos muy concretos y cuáles son las pautas que se deben seguir. Nos referimos a enfermedades como el asma, la diabetes, determinadas alergias, etc.., sobre las cuales, una vez corroborado que existen casos en el Centro, el Titular debe solicitar a expertos en la materia un informe detallado de la enfermedad y su forma de actuar.


5. SUMINISTRO DE MEDICAMENTOS POR ENFERMEDAD COMÚN U
ORDINARIA:
Por la propia experiencia llevada a cabo anteriormente por centros
educativos que tienen establecidas pautas de actuación para estos casos, el
protocolo que se debe seguir es el siguiente:
1) El Centro debe solicitar al padre, madre, o tutor legal toda la información necesaria: Recetas o informe médico donde conste la enfermedad del alumno, el tratamiento que debe seguir, el nombre del medicamento y forma de administración.
2) El padre, madre, o tutor legal tienen que aportar un escrito en el que pida el suministro del medicamento a la hora prescrita, así como una autorización para que el personal del Centro administre al hijo/a la medicación indicada.
3) Que el Centro mantenga un archivo con las recetas, las autorizaciones y persona encargada de suministrar el medicamento, así como, quien va a ser la persona encargada de hacerlo en ausencia de éste.
4) Informar que únicamente podrán administrarse medicamentos que sean vía oral y no requieran preparación, en otros casos, la medicación deberá administrarla el padre, madre o tutor legal directamente.

Partiendo de una base común en este caso, que la actuación tiene una clara limitación de auxilio, es decir, que sólo podrá ser exigida una actuación hasta donde alcance la capacidad y conocimiento de la persona, evitando causar un daño mayor al alumno accidentado y atendiendo conforme la lógica establece, se puede establecer un protocolo de actuación básico para estos casos.

Este protocolo se basa en que el Centro solicite a expertos sanitarios la elaboración de un manual de actuación para dar cobertura a los casos de emergencia más frecuentes que pueden ocurrir en el entorno escolar pues la celeridad en los primeros instantes puede resultar primordial.

En consecuencia en el protocolo elaborado por el Centro para situaciones de emergencia debe constar de: 

1) Un manual en el que consten las causas de emergencia máshabituales y conocidas en el entorno escolar como lipotimias,intoxicaciones, fracturas, etc..
2) Un plan de formación voluntaria del profesorado en primeros auxilios.
3) Contemplar el tener en lugar visible los números de emergencias sanitarias.
4) Sistema de información rápida a los familiares. 

5) Plan de traslado urgente del alumno a un centro médico.

7. ACTUACIÓN EN CASO DE ENFERMEDAD CRÓNICA

El Centro debe elaborar un protocolo que no difiere en exceso de un protocolo de actuación en caso de accidente o emergencia médica, la única diferencia es que en estos casos sí podemos tener un conocimiento exacto de la enfermedad del alumno y de la actuación que se debe seguir si hemos obtenido información previa por los padres del alumno.
En consecuencia, el protocolo se diferencia del anterior en que aquí existirá una fase previa de información al Centro por parte de los padres del alumno, que se acompañara de toda la información médica disponible y de la actuación a realizar en casos de crisis.

Por ello, el protocolo de actuación tiene que llevar unos pasos que serán desarrollados atendiendo a las diferentes circunstancias:

1) Elaborar un sistema para obtener información previa de los padres junto con informes médicos detallados con las particularidades de la enfermedad y su tratamiento.
2) Autorización de los padres a disponer el Centro de esta información, así como, documento suscrito por los padres autorizando la administración de medicamentos en caso de resultar necesario por el personal docente.
3) Elaborar un manual por expertos con la actuación ante enfermedades crónicas que se dan con mayor frecuencia (asma, diabetes, etc..)
4) Formación del profesorado que voluntariamente quiera colaborar en técnicas de tratamiento de la enfermedad.
5) En caso de salidas escolares, el Centro deberá solicitar las instrucciones correspondientes a la Consejería de Educación.
6) En caso de crisis: Seguir las instrucciones de urgencia dadas por los padres y los médicos.
7) Plan de traslado del alumno a un centro médico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario