martes, 17 de junio de 2014

Menú bajo en hidratos para cenar

Sin trampa ni cartón.
Como lo estáis oyendo... hoy vamos a cocinar algo cuya receta no es mía,me la ha pasado mi amiga Chary Gómez Seguín -hija y esposa de diabético- a quien agradezco la información, porque lo cierto es que una vez probada, he de decir que me parece una alternativa estupenda y saludable que nos permitirá alguna alegría este veranito, sin que las glucemias resulten alteradas. Como contrapunto a esta pizza innovadora, propongo un postre de esos que preparas un sábado por la tarde mientras ves algo en la tele, y que decoras a última hora cuando se van a tomar (aunque sea unos días más tarde); con un frosting (o butter cream, o crema de mantequilla, no nos engañemos es todo lo mismo) a nuestro gusto. Yo propongo este porque el contraste de sabores me parece delicioso y además así aprovecho el resto del queso abierto para la base de la pizza. Hay que ser prácticas chicas, no están los tiempos para derroches, ¿verdad?
Mezclamos en un bol la coliflor rallada fina, los 100 gr de crema de queso, el ajo machacado y el huevo. Incorporamos sal, orégano y pimienta al gusto. En este caso, creo importante resaltar que si no os gusta especialmente la coliflor, podéis ser generosos con las especias y conseguiréis una base neutra sin que se note el sabor de la hortaliza. Se mete en el horno precalentado a 180º, con calor arriba y abajo -sobre un papel vegetal o una base de silicona- y se hornea unos 20 minutos. Una vez hecha, la sacamos del horno, se ponen los ingredientes por encima y se vuelve a meter unos minutos hasta que esté doradita.

Dado que la masa hecha con coliflor no panifica, y por tanto no queda tan crocante como la normal (aunque al hornearla sí se transforma en una base firme), yo apunto la posibilidad de incorporar una cucharada sopera de harina - 45 gramos serían 3 raciones más- y de esta forma conseguiremos de todas formas una masa baja en hidratos, pero con otra textura más densa e increiblemente buena.


EL RESULTADO ES ESTE:






















Preparación sencilla de una magdalena (o cupcake).


Batir el aceite, el sucralín, las nueces, la zanahoria rallada,la yema de los huevos, la vainilla y la canela hasta tener una mezcla homogénea. A continuación tamizamos la harina y la mezclamos con la preparación anterior. quedará una crema densa, con unas hebras naranjas -la zanahoria.
Montar las claras a punto de nieve, e incorporar en el último momento , esto les dará esponjosidad y subirán mucho.

Se vierte la preparación en sus moldes, cubriendo sólo 2/3 partes, y se meten en el horno precalentado a 180º unos 20 minutos. Las magdalenas con zanahoria (y sin más levadura que la que lleva la harina) suelen subir relativamente poco, os lo comento para las que os gustan los dulces tamaño XL.

Las sacamos del horno y dejamos enfriar antes de decorar.

La crema se prepara batiendo  la mantequilla y el sucralín con las varillas, hasta que se vea una pasta blanca, entonces se incorpora el queso y se sigue batiendo un rato más. Se mete en una manga pastelera y se decora cada magdalena cuando ya está fría.

En mi caso estas cantidades me han dado para 20 cupcakes pequeños, lo que significa que cada uno -sin la crema- tienen poco más de media ración. Para los que decidáis añadirle la crema de queso, habrá que sumarle algo más de hidrato. Lo dejo a vuestra elección llegado el momento.

En total sería.


SIN  CREMA , 1 cupcake = 0.6 r/HC


CON CREMA , 1 cupcake = 0.9 r/HC



En todo caso, una pizza con base de verduras, y un cupcake con crema de queso.. ¿no os parecen una buena alternativa para comer un domingo ?

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