martes, 13 de mayo de 2014

Ale... ¡Hop!

Pocas veces he sentido una empatía tan grande con alguien como el día que conocí a Elisa, la madre de Alejandra ,esta preciosidad que debutó unos meses después de Dani, y que comparte conmigo, no sólo el patio del colegio sino también muchas horas de desvelo, incertidumbre y preocupación. 

Ale es compañera de cole de mi hijo. Mucho más pequeña, porque acaba de cumplir 5 años; debutó con 4. Al conocerla caes inmediatamente rendida a su sonrisa. Tiene unos ojos vibrantes, una carita dulce y hermosa... y una vitalidad extraordinaria. Cariñosa y encantadora, podría decir que me tiene enamorada porque es una cría absolutamente comestible.
Pero de entre todas estas cualidades, evidentes al mirarla, destaca una que sólo se aprecia cuando entiendes las circunstancias que la rodean: la capacidad de superación. Cuando una niña debuta siendo tan pequeña, y de repente su vida se ve inmersa en una montaña de pautas y normas, parece imposible hacerse a la idea de que sea capaz de sobrellevarlo todo con mucha más serenidad que nosotros mismos. Pero los niños nos dan lecciones a diario, y se convierten muchas veces en nuestro mejor ejemplo.
Me contaban sus padres, que una tarde, hace no mucho... se acercó a ellos tranquilamente, y con esa sonrisa que le ilumina el día a quien está cerca les dijo:
- Ya estoy preparada para que me pinchéis la insulina lenta en el culete.

Puedo imaginar a Eli y a Miguel, tragando lágrimas y mirando a su hija con orgullo y emoción, sabedores -como cualquiera- que quienes todavía no están preparados para ponérsela... son ellos.

¿Cómo es un día normal en su vida?                                        

El día a día de Alejandra y su familia, es en esencia igual al de todos nosotros, pero el  hecho diferencial importantísimo en su progreso ,estriba en que forma parte de  una familia que no sólo trabaja a diario por sacar adelante a sus hijos, sino que además colabora con su experiencia y actitud en la mejora de la calidad de vida de la comunidad de niños con diabetes. 

Tiene un hermano de 9 años (Aarón), tan vital y enérgico como ella, positivo y optimista, aunque perdido a veces en la incomprensión de las rutinas y necesidades de su hermana. Él también vive  de forma intensa la diabetes de Alejandra, y forma parte de ese colectivo que se ha dado en llamar "diabéticos tipo 3". Creo que tan importante como la comprensión hacia los propios pacientes, está la ayuda hacia aquellos que conviven con la diabetes de refilón, y que se ven inmersos en una situación que les desborda, sin saber bien como reaccionar. Muy pronto hablaremos más y mejor sobre esto: la atención a los diabéticos colaterales...

¿Y ahora qué?                                      

Cuando un niño debuta, las emociones de todos los que lo rodean, se desbordan de repente. Estallan las dudas y el instinto de protección se magnifica hasta impedirnos pensar en otra cosa que no sean ellos. Es normal porque no hay nada más importante para cualquier padre que la salud de  sus hijos; son momentos de duelo e incertidumbre. De lágrimas en soledad y de miedo...
Pero eso mismo es lo que nos obliga a luchar día tras día para conseguir algo que inicialmente parece impensable: vivir con la diabetes, y no para la diabetes.
Ale es un ejemplo como tantos, que yo he querido presentaros porque conozco de cerca y me parece necesario incorporar motivación positiva para aquellas personas que se sienten desbordadas en un momento dado. El deseo  de su familia, y probablemente de ella misma (aunque no lo sepa), es poder llevar la vida que siempre soñó y que sin duda se merece... ¿Vamos a bajar los brazos ahora que el camino empieza???




4 comentarios:

  1. ME siento totalmente identificada con lo q cuentas y con esa sonrisa preciosa q tiene esa niña,que es igual que la de mi niña Alba que hoy hace un año que vivimos todos en nuestra casa con la diabetes,es sorprendente como con tan solo 5años de repente te cambia la vida y ellos son los que te ayudan a sentirte mejor aun siendo ellos los que reciben los pinchazos.Estoy orgullosa de mi hija.

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    1. Gracias Maite.
      Todos los que tenemos hijos con diabetes, entendemos perfectamente la situación y nos sentimos muy cerca de ella y de su familia.
      Tanto como de la tuya.
      Un abrazo.

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  2. Sin palabras...
    Un besazo
    Edu.

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  3. La nuestra debutó con 15 meses, y hoy con 3 años y medio, nos sigue demostrando su fuerza, su entereza y su capacidad de entender y asimilar la diabetes. Como siempre 100% de acuerdo con los artículos que escribís, ánimos y seguid que nos ayudan mucho a todos.

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