miércoles, 21 de mayo de 2014

12 el 21

Hubo un tiempo en que me despertaba cada mañana imaginando como sería tenerte entre mis brazos. Pasé infinitas horas proyectando el día a día que soñaba para ti.

Quería tenerlo todo previsto, no sólo en los detalles necesarios para recibirte, sino también todas aquellas cosas que íbamos a compartir en el futuro.

Construí un mundo en el que pudieras brillar y ser feliz. Levanté puentes que te ayudarían a cruzar arroyos y te arropé en mi regazo cada vez que que pude intuir un instante en el que pasaras frío. A fin de cuentas para eso había asumido la maternidad: para disfrutarte y compartir contigo lo que la vida nos pusiera por delante.

Desde luego no contaba con la mayoría de las cosas que aparecieron después...lo cual implica que tampoco puedo imaginar ninguna de las que vendrá en el futuro.

Que serán sin duda tan grandes y valiosas como las que hemos disfrutado hasta ahora.

... Tan buenas, impredecibles y necesarias como tú.




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