viernes, 18 de abril de 2014

¿Qué hacemos con la mala información?


Hace unos días leí un artículo en una revista digital sobre la adaptación de los dulces tradicionales de estas fechas para las personas con diabetes. El artículo en cuestión es de la revista Mujer de élite, y se puede leer AQUI.
Esta revista,quiere proponer una serie de cambios supuestamente saludables y adaptados a las personas con diabetes, para que puedan disfrutar de la tradicional pastelería de semana santa, todo esto bajo el supuesto aval de FEDE. Por muy encomiable que pueda ser el esfuerzo, lo cierto es que el artículo plantea cuestiones de dudosa idoneidad, sobre todo cuando no se tiene un buen nivel de educación diabetológica y un manejo de la diabetes, alto o medio-alto. Y por supuesto, sobra decir, que la gran mayoría de los pacientes con diabetes, no tienen autonomía suficiente para reajustar correctamente sus niveles de insulina en función de su nivel de hidratos consumidos/deporte realizado. Hay muchos que sí lo hacen, esperemos que cada vez más... pero también es verdad que de la inmensa mayoría, van improvisando sobre la marcha dando palos de ciego la mayoría de las veces.

¿Y qué pone este artículo?

Empieza haciendo un curioso comentario, al afirmar que "Los diabéticos deben llevar un mayor control de azúcar en estas fechas". Hombre, yo no sé vosotros... pero en mi casa se lleva el mismo exactamente todos los días del año. Hemos aprendido que no hay rutinas, y que la excepción es tan habitual como la norma, así que el control es exhaustivo en semana santa y en agosto. Unas veces por la comida, otras por el deporte y las más porque un pre adolescente que tiene las hormonas revueltas, no  puede bajar la guardia nunca. Pero parece ser, que es especialmente importante estos días no otros...

Dicho esto, que es casi una anécdota, comienza el artículo titulado : "El dulce y la diabetes, una combinación posible en semana santa", afirmando que "para llevar un mejor control se pueden sustituir el azúcar por edulcorantes como la sacarina o la stevia, y además darles trozos más pequeños".
Hombre, pues ciertamentes si  quitamos el azúcar, y les damos una porción pequeña de lo que sea es evidente que controlarán mejor sus fluctuaciones. Pero entonces lo que estamos haciendo es la misma rutina de cada día. No hay ninguna razón para  sugerir que se debe llevar un mayor control en estas fechas, como dicen al principio. Nuestro principio de prudencia es constante.

Luego se centra en hablar del postre estrella de estos días: las torrijas. Y comenta que tienen "más de 200 calorías y 25 gramos de glúcidos" dicho de otra forma 2,5 raciones de HC. Este dato, me parece un poco arriesgado, puesto que  depende sobre todo del peso del pan,y en menor medida de la leche que utilicemos para empaparlas. Los huevos con los que las rebozamos no tienen HC, y el aceite de freir tampoco. Otra cosa es que digan -y no lo hacen- que las torrijas tienen un alto nivel de grasa, Y QUE POR ESO... se absorberá la insulina más lentamente, lo cual a veces provoca picos glucémicos con un cierto retardo.
La solución que proponen es la siguiente: para disfrutar en familia de un plato de torrijas, todos los que convivimos con la diabetes tenemos que realizarlas con: pan de molde integral , leche desnatada , sacarina líquida  o sirope de ágave.

a) El plan de molde integral tiene los mismos HC que el pan blanco, sin hablar de que todo el pan de molde tiene un índice glucémico superior al pan normal de panaderia.
b) Según las tablas de la Fundación para la Diabetes, que puedes consultar AQUI , la leche desnatada tiene exactamente los mismos carbohidratos que la entera o la semi. Otra cosa es que tengan mayor o menor nivel de grasa.
c) La sacarina líquida según datos de la revista MEDLINE PLUS, que  se pueden leer AQUI, no se utiliza para cocinar u hornear, por una razón... no resiste el calor, y al degradar su composición se vuelve amarga.  Dependiendo del tipo de aceite que utilicemos su temperatura de ebullición oscilará entre los 160 y 180º, lo cual la convertiría en amarga y no recomendable para consumo. La stevia, por la misma razón, no se recomienda en temperaturas superiores a 160º. En la propia web de Truvía (forma comercial más conocida del edulcorante hecho con stevia y eritritol), sugieren algunas recetas horneadas que nunca pasan de esa temperatura.
d) El sirope de ágave es un jarabe con aspecto de miel compuesto por un 75% de fructosa y un 25% de glucosa, aunque en algunos casos está tan refinado que llega a ser 100% fructosa. No sólo no es una alternativa como edulcorante, sino que tiene prácticamente los mismos HC que el azúcar común (un 76% exactamente). Tiene eso sí un índice glucémico bajo, con lo que tarda en absorberse; pero lo hace... y sus efectos son los mismos que los de la miel aproximadamente.
Sobre la supuesta receta saludable que proponen de torrijas Dukan, prefiero no hablar. De verdad... es simplemente un engrudo a base de salvado y harina. Una especie de masilla aplastada que ni siquiera puede tener buen aspecto.
Estas son unas torrijas a la plancha hechas con pan normal, con un I.G. bajo, y pocas Kcal.
A continuación propone sustituir el azúcar de la mona de pascua por canela... en fin, todos sabemos las cualidades hipoglucemiantes de la canela, pero no sustituye para nada al azúcar. ¿No será mejor darle un trozo pequeño de mona hecha de chocolate negro...?, compensar jugando a la pelota o dando un paseo en bici esa tarde y no complicarse tanto..?

Finalmente dice que la crema pastelera se puede hacer con harina de maiz, yemas de huevo, leche y edulcorante (ok, cierto eso está bien) pero que también se puede sustituir este último por miel. Y claro, aquí es donde entramos en el "De ninguna manera" la miel tiene muchísimos HC y no se equipara en nada a los edulcorantes , en general. Habría que concretar mucho para saber cual de ellos y en qué cantidad tiene la misma cantidad de carbohidratos.

Una se pregunta cómo es posible que una revista -o periódico, que también hemos leído de todo- sea capaz de publicar un artículo de este tipo que no solamente está mal planteado sino que además contiene datos equívocos que pueden inducir a ideas que no tienen base. Hay que ser sensatos a la hora de escribir cosas  pretendidamente relacionadas con la salud (sobre todo) y mucho más aún al leerlos, porque en ocasiones caemos en manos de gente que sólo pretende convertir nuestra especial circunstancia en su modo de vida; en su negocio.
Éste es un blog en el que participan personas cuya opinión se escucha desde el aval que dan los años de ejercicio profesional, pero también hay otras -como yo- que se limitan a plantear un punto de vista basado en su propia experiencia, y que por tanto puede no ser válido para toda la comunidad: mi hijo y sus reacciones en el  día a día no tienen por qué ser idénticos que el de otra persona, pero... eso sí, en todo momento se han abierto las puertas a la reflexión, la pluralidad y el análisis crítico. No tratamos de imponer criterios , nosotros estudiamos, y aún así, podemos estar equivocados. Debe ser cada cual , quien adapte los datos a su realidad y a su vida. 
Sólo os pido que antes de tener en consideración todo lo que se lee, o se ve en prensa os paréis a pensar... ¿Realmente, esta información que recibo procede de una fuente cuya credibilidad está contrastada o me estoy dejando llevar por lo que quiero oir...?





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