martes, 25 de febrero de 2014

Formas de normalizar la vida

Desde que convivimos con la diabetes en casa, somos conocedores de la gran importancia que tiene  el trato normalizador a los chicos. Con frecuencia, escuchamos a madres (y padres) desahogar su frustración e impotencia al no encontrar los apoyos que necesitamos para conseguir proporcionarles a  nuestros hijos, la vida que desean llevar, y que sin duda se merecen. En etapas como la preadolescencia, en que la pertenencia al grupo se convierte en un puntal imprescindible,  que los demás lo vean como lo que es: el de siempre, resulta algo terapéutico y liberador.
Pero, siempre lo digo, aunque a veces nos toca luchar contra molinos, también existen  entidades, asociaciones y colegios (personas en definitiva) que convierten las  situaciones en oportunidades de aprendizaje y los miedos en retos de superación.
Voy a hablar del cole de mi hijo; un colegio concertado Maristas Santa María, que desde hace años organiza una serie de actividades colegiales dentro de su programación anual, y que nunca ha permitido que Dani se viera excluido de ninguna de ellas.
Desde el primer momento, pocos dias después del debut, mi hijo ha participado en las mismas actividades que sus compañeros. Y, he de decir, que salvo en esa primera ocasión -mes y medio después de salir del hospital- en la que yo lo acompañé para ayudarle a controlar su rutina, jamás ha necesitado otro acompañante, porque sus profesores siempre han visto en la diabetes de Dani una circunstancia con la que convivir pero no un impedimento.
Dado que mi hijo es usuario del comedor escolar, todos sin excepción lo ven contar raciones de HC, hacerse glucemias cuando le hace falta o ponerse insulina si las circunstancias lo requieren. El profe de E. Física sabe manejar el glucómetro igual que yo, el cocinero ya se permite cambiar una ración de pan por otra de pasta si Dani lo prefiere así ese día, y la tutora actual -sabedora del despiste que se trae a veces mi hijo- sabe localizar en su bolsito cualquier cosa que pueda necesitar.
A diferencia de otros colegios en los que todo son impedimentos para ntegrar a los chicos en el grupo, nosotros no tenemos ningún problema en que Dani pueda realizar exactamente lo mismo que los demás compañeros de clase.
Hay una actividad estupenda, consistente en una excursión de 5 días a Cantabria, donde visitarán el Parque natural de Cabárceno, la Cueva Museo de Altamira, pasarán una jornada de deporte y aventura en Forestal Park,y recorrerán  San Vicente de la Barquera,la playa del Sardinero, el Palacio de la Magdalena y excursión por Picos de Europa.
Dormirán en el Albergue de Cabárceno, en habitaciones múltiples compartidas por los compañeros, donde realizarán actividades de convivencia y veladas de música y risas. 
Lo que toda la vida hemos entendido como un campamento...
Él está tan ilusionado que no ve el momento de subirse en el autobús para emprender camino, y yo -aunque no puedo evitar cierto nivel de preocupación, porque es la primera vez que se marcha de excursión 5 días- también estoy contenta de poder permitirle vivir su vida de la misma forma que hubiese hecho antes de que la diabetes viniese a vivir con nosotros.
Así las cosas, toca preparativos para esta aventura tan divertida como genial. Hay que hacer maleta por supuesto, prever los cambios de ropa necesarios (y los imprevistos), meter ropa de nieve, neceser, móvil, documentación y un libro... 
Y además, acopio de  las cosas que puede necesitar y que lo diferencian de los demás: todo lo relacionado con sus controles de glucemia, y las insulinas.

¿Se me olvida algo?
  1. Insulina rápida y Lantus. Para una eventural situación de pérdida de las plumas, le he metido también recetas para poder comprarla.
  2. Medidor de repuesto... (¿Y si se pierde el que lleva habitualmente, o se le acaba la pila o se rompe?), tiras  reactivas, lancetas y agujas suficientes para toda la semana.
  3. Vaso medidor de Bayer, para que les sirva de orientación a la hora de medir algunos alimentos. También le meteré el cuadernillo con las cantidades de alimento por ración de HC. Será útil para calcular.
  4. Mini báscula para pesar las cosas. La abuela tiene una de emergencia  muy chiquitina, se la pediré.
  5. Tiras de medición de acetona. No creo que las necesite, pero...allá van.
  6. Suplementos, de 1 y 2 raciones, empaquetados de uno en uno, listos para tomar en cualquier momento.
  7. Kleenex para las glucemias (mi hijo tiene la extraña capacidad de perder un paquete cada día)
  8. Glucagón. Posiblemente sea lo que más sorprenda a los profesores, y estoy segura de que volverá intacto, pero... tiene que ir con él, por supuesto.
Y además de todo esto, lleva la consigna, importantísima y vital de pasarlo bien estos días, disfrutar todo lo que pueda, y demostrarse a sí mismo  que con diabetes SÍ puede vivir feliz.


 

1 comentario:

  1. Pues tienes toda la razón, convivir igual que los demás y hacer lo mismo que ellos es muy importante para que Dani no se sienta distinto de todos. ¡Qué suerte que en su colegio le ayuden tanto!
    Besos
    Cristina

    ResponderEliminar