sábado, 28 de septiembre de 2013

UN AÑO YA...

Era viernes, el día anterior Dani había tenido que marcharse de la fiesta de cumple de un amigo porque decía "no ser capaz de mantenerse en pie", bebía como un camello y estaba delgadísimo. Había perdido durante el verano unos 10 kilos. Lo cual en un niño supone el 20% de su peso. Lo habíamos llevado al endocrino en junio, le había hecho una analítica pero los niveles de glucemia en ayunas era perfectos. Sin embargo el crío estaba siempre pegado a una botella de agua, y tenía alrededor de los labios un perfil blanco , como de polvillo ... no sabíamos qué podía ser. 
Dani es un niño tranquilo, a pesar de la ansiedad que se esconde tras esa aparente calma, pero claro; encontrarlo tumbado en el sofá dormido como un tronco a las 6 de la tarde no era normal. La única explicación que daba era: "estoy agotado mamá"

Salí de la fiesta de cumpleaños directamente a urgencias, no parecía normal aquello.Algo no iba bien, aunque no imaginaba la importancia de lo que podía ser. 
Lo atendió un pediatra que tampoco debió quedar muy contento , porque al instante mando un estudio completo, para valorar un supuesto "punto de partida" que luego completarían con otras cosas. 
Nos dio un vasito con tapa roja e instrucciones para hacer un análisis de orina. Nos fuimos a casa.
A las 8 de la mañana del 28 de septiembre de 2013, llevé al laboratorio el vaso, y quedé a la espera del resultado un par de horas más tarde. Yo ya sabía que entre las opciones estaba la diabetes, pero mi mente se negaba a aceptarlo y por supuesto a asumir esa realidad antes de tener en mano un documento que lo constatase.
Y a las 11 de la mañana, el resultado de la analítica fue claro y contundente:
glucosuria... 510.
Allí mismo, sentada en una silla del laboratorio, lloré de dolor y rabia, mientras la gente que estaba alrededor intentaba tranquilizarme sin éxito. No podía aceptar que a mi niño le hubiese tocado una lotería tan injusta. 

Dani tenía diabetes.

Inmediatamente lo ingresaron en la UCI pediátrica, y empezaron a darnos pautas y formación sobre la enfermedad y su convivencia diaria. ¡Qué días tan malos... intentando hacerme la fuerte frente a los demás, cuando lo único que me apetecía era llorar y gritar..!
Le pusieron un insuflón -que detestaba- no era capaz de pincharse solo porque tiene fobia a las agujas, y las noches en el Hospital con una enfermera midiendo glucemias a las 12 y a las 4 anticipaban un futuro aterrador, para alguien como yo, que se gana la vida trabajando, y se levanta a las 6 de la mañana.
Me iba a casa de vez en cuando, buscando un lugar en el que llorar a solas, no quería que me viera así; yo tenía que ser fuerte y  no desmoronarme, era lo que todos me decían. Pero ¿Cómo podía ser fuerte si estaba asustada, triste, preocupada y tenía miedo?


Pero...

Ahora que cumplimos -porque ha sido una aventura colectiva- un año de convivencia con esta señora a la que llaman Tía Bety, y ya podemos mirar con algo de perspectiva, me atrevo a decir que:

1) La diabetes ha entrado en nuestra casa para quedarse, y por tanto hemos de convivir con ella como una más. Eso si, ha sido la última en pillar sitio, así que debe ser ella quien se adapte a nuestras rutinas, y no al revés. No ha venido para mandar sobre nosotros, ni para gobernarnos la vida.

2) Dani puede conseguir lo que se proponga: ha avanzado mucho con las inyecciones y ya estamos casi a punto de que consiga hacer todo por sí mismo. Quedan flecos, ya lo sé... pero tenemos tiempo, así que: GANAREMOS.

3) El gran avance que hemos conseguido es aceptar que se puede vivir sin estrés por los imprevistos, cuando se vence el MIEDO. Y esto sucede cuando se tiene la formación suficiente para tener AUTONOMIA. No queremos educar a Dani en la dependencia, sino todo lo contrario. Siempre hemos querido un niño independiente, crítico y capaz de tomar sus propias decisiones. En este tema, como en los demás, cuando se equivoque tendrá ayuda. Pero si no nos necesita... debe actuar por sí mismo.

4) Nos queda mucho camino, y por tanto muchas noches velando lunas, pero... Dani tiene el futuro por delante que siempre soñó. Quiere ir a la Universidad, escribir libros y cantar. Divertirse con sus amigos, nadar como  Mireia Belmonte, viajar, enamorarse, vivir... La diabetes no es un obstáculo para ninguna de estas cosas. Sólo lo sería el dejar de tener sueños.

Y por ello, en vez de encerrarnos a reflexionar sobre una situación que no hubiésemos deseado tener, hemos decidido celebrar una FIESTA DE GLUCUMPLEAÑOS.

Con un menú algo especial, risas, ilusión y un regalito para todos:

Nuestra tarta de chocolate, 
Special  Blue Kids
INGREDIENTES:
- 3 huevos = 0 r
- 1 yogur natural desnatado = 1/2 r
- 125 gr de harina = 8,3 r
- 125 gr de chocolate en polvo sin azúcar = 2 r (yo he usado la marca VALOR) = 2 r
- 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra = 0 r
- 1 sobre de levadura = 
- 5 cucharadas de edulcorante líquido (o stevia, o tagatosa, tiene que ser termorresistente)
- Esencia de vainilla
- 1/2 l. de nata light = 2,5 r
- 100 gr de nueces = 1/3 de r

TOTAL HC DE LA TARTA = 16 r (redondeando al alza)

Ponemos a precalentar el horno a 200º

En un bol batimos los 3 huevos, el yogur, el aceite de oliva, la ralladura de limón y la esencia de vainilla (puede ser otra cosa que os guste), hasta que quede todo bien mezclado.

Incorporamos la harina tamizada, la levadura y el cacao.
Nota: Yo he usado el de la marca Valor porque es el que más me gusta y mejor resultado nos ha dado después de probar otros. Pero podéis intentarlo con cualquiera por supuesto,eln este caso es puedes verlo AQUI.

Vamos removiendo todo con una cuchara y echamos 1/2 litro de nata poco a poco hasta que quede una pasta homogénea y sin grumos. Vertemos el contenido en un molde untado con mantequilla y lo metemos al horno unos 40 minutos a 180º (lo bajamos un pelín). Este último dato siempre es orientativo porque depende mucho de cada horno, ya sabéis.
Obtenemos una base como esta:
Recordad: hasta aquí sabemos que toda la tarta son 16 r; por lo tanto:



Y ahora ya sólo nos queda, dejarlo enfriar... decorar... 

¡Y disfrutar!


video






12 comentarios:

  1. hola Ana me has hecho llorar y recordar esos dias en el hospital que fueron durisimos .
    pero como tu dices q ella ae adapte a nuestra vida , q llego la ultima .
    aunque desde ese dia no soy la misma , soy muy feliz pero llevo una gran parte de mi felicidad
    un besazo
    elisa mama d marta

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    1. Durísimos, sin duda. Pero.. han quedado atrás Elisa, ahora debemos mirar al futuro, y por higiene mental de todos, afrontarlo con energía y ánimo...
      Si no lo hacemos por los hijos, ¿por quién sino? verdad?
      Un besote

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  2. Felicidades....no por la diabetes....sí no por asumir tan bien la situación y por lo bonito que escribes.
    Besos.

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    1. Muchas gracias Fina.
      En realidad, no es muy difícil verter emociones... sólo es cuestión de dejarse llevar.
      Un abrazo

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  3. Hola Ana, como bien dice Elisa, ese día cambió nuestras vidas para siempre...

    Felicidades por afrontarlo con tanta entereza y transmitirle a tu hijo tanta seguridad y optimismo.

    El post fantástico, con todos los detalles ¡hasta la recta del pastel! Si es que estás en todo.

    Un fuerte abrazo para Dani,

    Montse

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    1. Montse, tu sabes mejor que nadie cuantas cosas tenemos aún por delante.
      Pero hemos dado pasos increibles en este camino, así que ya nada nos va a intimidar.
      Ánimo chavala, a ver si voy a tener que espolearte a ti también.
      Un beso enorme.

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  4. Ana, Dani---Dani, Ana, sois especiales, Dani con un par, Ana con dos.
    Yo voy por mas de la docena de años con Betty y se lo que es eso.
    Solo deciros que como siempre que leo algo vuestro, me sento identificado, comprensivo y unido a vosotros. Sois un ejemplo.
    Os queremos.

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    1. Gontzal, pocas personas he encontrado que hablaran de cuestiones graves, relacionadas con este tema, con la misma franqueza y claridad que tu. Eres un referente muy importante para todos, por tu experiencia, tu cercanía y tu absoluta disposición a tratar con normalidad todo tipo de cuestiones.
      Te admiro muchísimo y además te aprecio.
      Un beso fuerte, de cariño y amistad.

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  5. Ana, Dani---Dani, Ana, sois especiales, Dani con un par, Ana con dos.
    Yo voy por mas de la docena de años con Betty y se lo que es eso.
    Solo deciros que como siempre que leo algo vuestro, me sento identificado, comprensivo y unido a vosotros. Sois un ejemplo.
    Os queremos.

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  6. hola Ana¡¡
    como madre de chico dulce tambien me ha emocionado tu historia,y queria darte las gracias por compartirla,y por esa tarta de chocolate que me viene muy bien,ya que el dia 20 es el cumple de hijo y la pensamos hacer,ya te contare que tal.gracias y que sigais tan bien

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  7. Hola Raquel.
    Ya sabes que las mamás tenemos todas el mismo lenguaje: las emociones.
    Si haces la tarta puedes quitarle un poco de harina si quieres que te salga más esponjosa, o dejarla tal cual para tomar un plum cake denso. Lo que prefieras.

    Un abrazo y gracias por tu comentario

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  8. Todo lo que escribes me emociona muchísimo...he estado echando un vistazo a tu blog y es todo lo que yo siento...mi peque tiene 20 meses y es dulce desde hace 2...lo llevamos más o menos bien, adaptandonos, pero me cuesta esta nueva situación y lo quepeor llevo es la ansiedad que me provocael pensar en el futuro de mi peque...

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