domingo, 15 de septiembre de 2013

El bolsito de los chicos...

Mi hijo ya tiene 11 años,  ha empezado 6º de Primaria y va a un colegio del centro de la ciudad. Se levanta a las 8, mide su glucemia, se prepara el desayuno y en función del dato obtenido a esa hora, decide las unidades de insulina que debe ponerse, apoyándose en unos datos que hemos aprendido a manejar gracias a la ayuda de su educadora (Merche... sieempre Merche). Hasta ahora no nos hemos preocupado más que de calcular el bolo que se pincha en función de eso: el dato de la primera medición de la mañana, sin pararnos demasiado a valorar si ese día va a ser una jornada de ejercicio intenso, o si por el contrario las cosas serán  algo más relajadas. Tampoco podemos prever las emociones... ni si estará por las nubes porque ha pasado frente a él la niña que le gusta (si la hay) o si le va a bajar la glucemia de repente porque se ha pasado el recreo a la carrera por el patio con su amigo Javier.
Todo esto son situaciones imposibles de predecir y por tanto muy difíciles de manejar en cifras. 
Además  Dani es usuario del comedor escolar; él sabe de antemano cual es el menú de cada día, y ya va teniendo cierto control a la hora de calcular las raciones, (aunque en su caso se las den ya medidas), sobre todo respecto a los alimentos más habituales.

Aún así, él lleva suplementos en el bolso, de la misma forma que lleva la pluma de insulina y el glucómetro. Nunca sabemos cuando puede necesitar algo que le ayude a subir la glucemia, así que debemos anticiparnos a las cosas, y llevar siempre  mano un "por si acaso"...

A Dani fundamentalmente le gustan dos deportes: nadar y salir a pasear montado en cualquier cosa sobre ruedas: bicicleta, patinete, skate... o lo que haga falta. En el primer caso sí entrena regularmente durante el curso, pero con lo otro, simplemente se va a dar una vuelta cuando le apetece. Su recorrido más largo es de unos 12 km, y lo hace conmigo. Pero claro, aunque nuestra ciudad es bastante llana, la bici tira de las piernas más de lo que puede parecer, y con frecuencia se ve obligado a reponer glucosa. En estos casos lleva sobrecitos de UP, este compuesto de ración y media por sobre, con sabor a limón, le permite no llevar peso encima y recuperar -o prevenir- las hipoglucemias al instante. Este amiguete que veis en la foto es Mauro. Un deportista polivalente que hace bicicleta, piragüismo, surf y windsurf... un auténtico experto en estas cosas que también lo usa.Yo, os traslado su opinión: es eficaz y sabe bien.

Durante las horas de deporte escolar, los concentrados de glucosa como este, también son una alternativa válida para los chicos, lo cual no excluye que deban llevar hidratos lentos a mayores.

Pero mañana es lunes, un día cualquiera de cole, y Dani irá como siempre con su bolsito colgado. ¿Qué lleva en él? ¿Qué diferencias encontráis con los que llevan los vuestros?

Lo primero que se mete siempre es la cartera con el glucómetro, el bote de tiras, el pinchador y algún pañuelo de papel (aunque esto último forma parte de sus olvidos más habituales... )



Está usando éste que veis; ya sé que existe el Nano de accuchek y otros más modernos, pero a nosotros éste nos funciona muy bien y rara vez nos da problemas. He llegado a la conclusión de que los aparatos electrónicos, cuanto más sofisticados son, más averías tienen. Y con los niños jugando a todo meter en el patio o en el parque, los golpes, pelotazos y descuidos son habituales.
Cierto es que tenemos un Bayer que también nos gusta mucho. Es la opción B. Cuando salimos de viaje, siempre llevamos los dos, y el otro suele ser la alternativa por su facilidad en la descarga de datos y su manejo tan básico. Me gusta, pero sobre todo... le gusta a él.

A continuación cargamos el bolsito -no la mochila del cole- con lo siguiente:


Y sale para el colegio, cada día sin más instrucción que ser prudente con el ejercicio y compensar el exceso de juego con algún HC cada tanto.
Además de todo esto, suele llevar un bote de plástico pequeñito  que le sirve como contenedor de residuos, de forma que -cuando tiene que medirse fuera del lugar en el que sí tiene un recipiente apropiado para ello- dispone de un sitio donde deshacerse de la tira o de la aguja sin dejarla perdida por el bolso. Nosotros usamos los mismos de las tiras reactivas quitándole la pegatina exterior, pero vamos... cualquiera.

En principio no necesita nada más. En el cole hay glucagón (que jamás se ha usado) y un profesor que sabe ponerlo, también tiene acceso a la cocina si en un momento determinado se nota muy bajo y necesita reponerse con fruta o cualquier cosa, alguna vez ha bajado a buscar media manzana... pero, en realidad sus básicos son éstos.

¿Echáis de menos alguna cosa u os parece que existen otras opciones más interesantes que podamos probar?

4 comentarios:

  1. En su caso perfecto, en el mío... parecido.
    Salgo a caminar y la mochila, un par de sobrecitos de azúcar, el glucómetro con todos sus accesorios, botella de agua, alguna barrita de cereales y una fruta, (pera, manzana o naranja, a partir de ahora en la mochila también un chubasquero, que estamos en el norte y el tiempo cambia como los políticos de camisa.
    El es joven, tiene mucho por delante, yo como mucho 10 o 12 km y no todos los días.
    Muy bien por el, por que según expones, es responsable y sino hay esta lo de sus vacaciones en el barco.
    Enhorabuena Dani.

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    1. Gracias Gontzal; él utiliza la fruta -sobre todo plátanos- cuando va a entrenar (porque la natación es un deporte intenso que sí requiere un aporte extra en su caso), y luego, al finalizar la sesión, se mete una ración o ración y media de bocata con alguna proteína sin mucha grasa (jamón, queso ligero... etc)
      Lo que no hace es beber demasiado, quizá porque está en una fase en que las hipoglucemias son más habituales que las híper.

      Besotes.

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  2. PERFECTO COMO SIEMPRE ANA.

    ME APUNTO LO DEL CONTENEDOR YA QUE SIEMPRE TENGO EL BOLSO LLENO DE TIRAS Y AGUJAS.

    Un abrazo,

    Montse

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    1. ES útil Montse, porque evita tener desperdigado por el bolso todo lo que va usando, y eso -con un niño- es imprescindible... ¿verdad?

      Un besito

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