jueves, 28 de febrero de 2013

Enfermedades cotidianas

Desde el momento en que Dani salió del Hospital, he estado preparándome mentalmente para el momento en que apareciese la primera viriasis de este nuevo ciclo. Yo sabía que llegaría, bien por un problema de garganta o -como en este caso- por una simple gastroenteritis; así que no deja de sorprenderme mi nervisiosismo y tensión permanente durante estos días.

El niño está razonablemente estable en sus glucemias, pero claro, tiene el cuerpo hecho polvo. Está cansado, duerme a ratos, le duele la cabeza y el estómago protesta. Y yo me veo impotente ante algo que -en otras circunstancias- no tendría mayor trascendencia, pero que en su caso me da miedo no saber afrontar. O lo que es peor... me asusta no ser capaz de ofrecerle la respuesta que él demanda. 

-No me da pasado, mamá...

Y yo, perdida y desconcertada improviso soluciones caseras que tampoco sirven para mucho, porque lo que necesita en realidad es tiempo y calma... las dos únicas cosas que precisamente no tenemos en este momento.

Así que, tras la visita del mates al pediatra en urgencias, hoy he vuelto a llamar al médico para decirle que su barriguita no se estabiliza y que sigue  quejándose de dolor y revolución estomacal.

Es curioso comprobar que, por muy preparados que creamos estar, siempre que llega el momento de afrontar nuevas situaciones, reaccionamos de forma excesivamente protectora o incluso algo paranoica, tengo la sensación de que me sentiría descontenta conmigo misma, y con mi labor de madre si no intentase entender el por qué de todas y cada una de sus circunstancias diarias.
Y eso es imposible, claro...

Hoy he amanecido a las 5.30 de la mañana, poco más o menos como cada día, pero Dani se levantó poco después con problemas de estómago, y ya no he vuelto a dormir. Ahora, en un descanso del trabajo, aprovecho para escribir lo que estáis leyendo, y dentro de una hora -más o menos- me marcharé al hospital para que lo vea el médico.

En definitiva: una cadena de rutinas habituales en cualquier niño, y cualquier familia, que en nuestro caso estamos tratando de forma extraordinariamente prudente  debido a que la diabetes de Dani aún nos desconcierta en muchas de sus evoluciones.

De esta forma sigue la vida, dando saltos entre la necesaria estabilidad que buscamos, y las sorpresas que desajustan nuestra rutina de forma imprevista.

... Y no tenemos más remedio que seguir adelante, luchando y esperando que llegue la primavera...
 

2 comentarios:

  1. Ana una de las enfermedades que más temo con la diabetes, es la gastroenteritis!!!!! Pero cualquier cosa también me intranquiliza mucho, son emociones que todos compratimOs. Siempre estoy: abrígate y ciuando me dice que su compañera de pupitre ha estado con varicela, gripe, o gastrenteritis, bueno ya estoy temblando... Con la diabetes una enfermedad se multiplica por tres (la diabetes, la enfermedad que contrae y las complicaciones y el no saber que pasará por causa de la diabetes) es un trabajo agotador, sobretodo mentalmente.
    Aün tienes suerte de que las glicemias van bien.
    Y nadie me entiende cuando digo que temo mucho que se ponga enferma!!!!

    Montse Lora

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    1. Pero Montse, ¡Cómo no te vamos a entender!.....Y tanto que si.
      Yo llevo tres días en un sinvivir, porque Dani está en luna de miel y su páncreas aún permite ciertos momentos de resuello, pero esto no va a ser permanente, habrá hiperglucemias que lo lleven a las nubes mientras el pobre se deshace, como cualquier niño normal, por cosas absolutamente rutinarias.
      Ahora mismo me acaba de decir que se encuentra mejor, y eso ya me deja mucho más tranquila, me descarga parte de la tensión y me relaja. A la tarde hablaré de nuevo con el endocrino. Esta semana ha faltado a clase desde el martes, y ha perdido más de 1 kg.
      Y la vida sigue mi niña... sin pararse a pensar en lo que nos rodea o preocupa a cada uno.

      Un beso enorme. O mil.

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