martes, 15 de enero de 2013

Ver para... entender


Desde hace un tiempo, está corriendo por internet una petición promovida desde la FEDE (Federación de diabéticos españoles), que pretende movilizar a todos los usuarios y colaboradores  y concienciarlos sobre la falta de idoneidad de esta iniciativa -pretendidamente basada en criterios de optimización de recursos- que facilitaría el acceso único de todos los usuarios a determinado tipo de tiras reactivas, y evitaría -por lo visto- las diferencias entre CCAA.


Lo cierto es que, pese a que todos los que nos vemos afectados de uno u otro modo por esta idea estamos de acuerdo en que no se puede aplicar criterios generalistas a problemas  que requieren soluciones tan  individuales, no se están alcanzando las  cotas de implicación y cooperación que se esperaba por parte de afectados, entidades colaboradoras e incluso laboratorios.

Me resulta muy curioso comprobar, lo fácilmente que nos desahogamos en petit comité, o a través de redes sociales, y lo poco que nos implicamos (unos cuantos, evidentemente, no todos...) en aquellas cosas que nos afectan directamente. ¿Cómo es posible que salgamos a la calle a celebrar la victoria de nuestro equipo de fútbol durante noches enteras y no seamos capaces de reivindicar con la misma energía el derecho de nuestros familiares a que se les facilite el mejor y más apropiado método de autocontrol de glucemias?

Supongo que  los que no viven afectados por esta rutina, no son conscientes de la necesidad de un diabético de controlar un número indeterminado de veces cada día sus niveles de glucosa, es cierto que sería buena idea promover un cierto nivel de educación diabetológica en la población general, para que responsables de estas decisiones, pacientes y personal médico entendiesen que no todo el mundo puede tener un determinado medidor, porque la casuística es tan variada y compleja como los propios enfermos; y por tanto cada uno debe tener acceso a un tipo concreto de máquina, de tira, o de pinchador..

El otro día me decía una educadora, que conservaba en su consulta algún medidor de Bayer, de los antiguos, simplemente porque a algunos abuelos tipo2, les resultaba más operativo tener entre las manos ese tamaño tan grande, con teclas visibles, porque los modernos nano, les complicaban mucho el proceso de inserción de tiras... ¡Están en su derecho de optar por algo más práctico para ellos, aunque sea menos estético y vanguardista! A fin de cuentas muchos de ellos no quieren volcar los datos por bluetooth en el ordenador; o revisar las curvas de glucemia en tablas de excel.

Lo que está pasando ahora con las tiras, de forma tan descarada, es lo mismo que sucede por ejemplo con otros elementos básicos en el tratamiento de la diabetes: las agujas de insulina.

Fotografía: Juan Louro Cambeiro

Os presento los tamaños de aguja que estamos estudiando. Todas son de la marca BD. De izquierda a derecha, son de 4, 5, 8 y 12 mm. Os invito a que observéis con detalle la diferencia que hay entre la primera y la última, o .... entre la primera y la tercera....
No quiero promover el uso de una aguja en concreto -en absoluto- sino el acceso de todos los usuarios a aquella que consideren más apropiada para cada uno en su caso.

Si permanecemos inactivos frente a actitudes abusivas, terminaremos por pincharnos todos, con aquella aguja cuyo laboratorio sea capaz de ofrecerle a las autoridades una "motivación" que les resulte más estimulante. Porque no nos engañemos... ¿alguien duda a estas alturas del poder persuasorio que tienen las farmacéuticas a la hora de influir en los procesos de compra? Es importante que se conozcan las diferencias entre pacientes, para ser capaces de concienciar a los gestores del dinero público de la necesidad de ofrecer alternativas plurales adaptadas a  cada paciente; porque a fin de cuentas...¿cuánto puede haber entre una aguja y otra...? ¿un céntimo?... ni eso... yo creo.

Como persona razonablemente optimista que creo ser, no imagino alternativa diferente al apoyo colectivo. El mío implícita y explícitamente ya lo tienen...

¿Y el vuestro?




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