sábado, 29 de diciembre de 2012

Los días que pasan

Con frecuencia me pregunto si las cosas que nos pasan tienen relación entre ellas, o si son fruto del azar, simplemente... sin que exista una necesaria interrelación entre ellas. Me resulta imposible encontrar una respuesta, cuando miro alrededor y me comparo con otras personas, valorando el nivel de relativa fortuna que tengo en algunos sentidos-en relación a otras muchas- pese a lo cual no puedo evitar sentirme confusa en muchos momentos.

No conozco a nadie que me pueda decir con absoluta sinceridad, que  recibir determinadas noticias es algo positivo si te lo comunican los viernes, y por el contrario un espantosi te enteras de ella el lunes. Creo que las cosas no funcionan así. A cada uno de nosotros nos duele lo que nos pasa directamente y nos afecta en mayor o menor medida lo que vemos -o conocemos- de quienes tenemos alrededor. Pero no es dolor comparable. Por más que intentemos empatizar con los problemas ajenos, tenemos una incuestionable capacidad para  relativizar las desgracias de otros... porque en el fondo lo que nos preocupa es lo que le sucede a los nuestros. Y nos obsesiona, nos confunde o nos hace llorar lo que forma parte de la vida de quienes tenemos en torno a nuestra mesa. En nuestro día a día, en defintiva.

Hoy me he levantado categóricamente mal... y no sé por qué. Más allá del frío que me cogió ayer tarde en un paseo por la ribera del Miño, no encuentro explicación para esta  negatividad que me inunda. A fin de cuentas no ha pasado nada extraordinario,  está siendo un sábado relativamente tranquilo, pero... yo no me encuentro bien. Estoy dispersa y mi mente divaga, necesito un aliento que no llega y tengo irrefrenables ganas de llorar.

Y no puedo dejar de preguntarme por qué

Cuando las cosas realmente importantes van bien ¿Necesitamos buscar otras que nos hagan mantener la mente ocupada? o por el contrario ¿Aprovechamos los tiempos de marea baja, para desahogar las tensiones acumuladas durante los momentos de temporal?

A veces me sorprende mi fortaleza, y mi capacidad para remar contra corriente cuando las circunstancias lo requieren, aún teniendo que enfrentarme a personas o a problemas. Lo hago porque algo me dice que debo hacerlo. No porque sea lo que se espera de mi...sino porque estoy convencida de que es la única opción posible en ese momento.

Pero también sé, que ese arrojo me pasa factura a medio plazo y el vaso de mis emociones termina por desbordarse más tarde o más temprano... y tras esa catarsis de lágrimas y caos, resurge la misma persona que  fui o soy, con una lección más aprendida, que sin embargo no evitará nuevas caídas, ni nuevos errores.

Supongo que la navidad me pone melancólica, y que mi estado de ánimo no es siempre optimista. Como la vida, supongo, que no es siempre un mundo de color rosa...

¡También tengo derecho a sentirme perdida algunas veces yo... ! ¿no?




9 comentarios:

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  2. Hola Ana, claro que tienes razón para rebelarte, todos absolutamente todos tenemos algún problema que a veces nos entristece, es injusto, que pero espero que la medicina tal como esta avanzando encuentre una solución a nuestros problemas, especialmente a los mas jovenes, que seràn en definitiva los que mas lo necesitan, no te desanimes tienes motivos mas que suficientes para resistir esta situación....Estoy seguro que podras .. un beso muy grande a los dos desde Barcelona.
    Que paseis un buen fin de año y una entrada del nuevo mejor.. BONES FESTES

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    1. Moltes gracies Manel.
      Realmente son episodios que nos llenan de conflicto a nivel personal, pero también eso forma parte de nosotros mismos, ¿verdad? Un bico

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  3. Tienes derecho a sentirte perdida, de bajón, a no tener ganas de aguantar a nadie o a no querer hacer nada. Es el "reseteo" que hace nuestra mente, ( o nuestra alma, o nuestro espíritu..o como quieran llamarlo), para no reventar como una olla exprés después de aguantar todos los días de todo y muchos de ellos de todo y un poco más aún cuando cinco minutos antes pensábamos que ya no aguantábamos más.

    Y mañana será otro día.

    Mamen

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    1. Hoy ha sido un día muy raro Mamen. Como tantos, imagino... pero lo cierto es que cada vez me cuesta más entender algunos porqués.
      Un besote.
      O mil

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  4. Es el precio de ser apasionada, corazón. Subimos y bajamos como la espuma.
    Si toca llorar, llora, sin complejos. Estos días, de fin de año, de fiestas, de problemas, son.... bufff.... ya sabes. Además, hay luna llena. Casi nada!

    Mañana, sale el sol. Un beso enorme.

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    1. Supongo que si Esthercita, alguna vez me he reprochado ser tan vehemente con las cosas, pero no encuentro manera de mostrarme equilibrada.

      Ojalá pudiera pasar de refilón por algunas situaciones, probablemente viviría mejor y sufriría menos.

      Pero ya sabes que es imposible.

      Besos

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  5. Espero que hoy estés mejor Ana eso nos pasa a todo el mundo creo yo por lo menos a mi más a menudo de lo que yo quisiera Muchos Ánimos Fan N2

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    1. Un día mejor otro regular...Ya sabes que esto es un vaivén continuo. Un abrazo

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