lunes, 10 de diciembre de 2012

El círculo azul

 
 
Nuestro círculo azul es un símbolo lleno de significado, no sólo por su  relevancia internacional o por su importancia a nivel de cohesión de grupo, sino -sobre todo- por el enorme potencial que tiene para unir a las personas que llegan a conocerlo de una u otra forma, y convertir a los allegados que lo encontraron de camino, en amigos. Y con él se demuestra la única ecuación cierta en el cien por cien de las ocasiones.
 
amigo = apoyo (cariño + ayuda + energía positiva)
 
 
El niño diabético ha de superar cada día la presión que le supone tener que pensar antes de tomar cada decisión. Debe tomar decisiones rápidas -razonablemente correctas- en poco tiempo y sobre la marcha, en función de las circunstancias y de los imponderables que surgen a lo largo de la jornada. Piensan si deben tomarse media razón o ración entera antes de la clase de educación física; deciden si deben esperar un rato para empezar a hacer deporte porque están en un pico de la insulina; deben decidir también si quitarse el pan o el postre para no pasarse de raciones ese día con el menú del colegio; y por supuesto cuántas unidades deben ponerse ante cada comida (o si esas unidades deben ser inyectadas durante... o después). Es una responsabilidad enorme, que les sobrepasa en ocasiones porque les obliga a asumir las consecuencias de una decisión equivocada. Y ya están bastante asustados como para pedirles que afronten estas cosas con esa aparente normalidad de la que quieren algunos revestir la situación.

Todas estas dudas, les generan un estrés que termina por pasarles factura, y se defienden mostrando ciertos niveles de rebeldía o de pasotismo. Cada niño reacciona de forma diferente, pero todos los que conozco terminan por demandar de una forma u otra, una atención y unos apoyos que les hagan más llevadero el camino diario.

Y aquí llegamos a la importancia de el círculo azul, como elemento de unidad.
Puede que debamos aceptar el cambio surgido en nuestra vida, pero eso nos ayuda a  entender también que cuando las cosas vienen de forma tan imprevista, surgen las mejores oportunidades para darnos cuenta de quienes son de verdad nuestros amigos, y del importante papel que ocupan en nuestra vida.

Dani tiene muchos amigos, que lo aprecian, lo apoyan y tratan de ayudarlo. Pero claro, en todo grupo hay ejemplares que  se dedican a chinchar a los demás de vez en cuando -son cosas de niños-. Él no lo entiende, le parece que el mundo entero va contra él y se irrita con frecuencia convencido de que la actitud de alguno de sus amigos viene dado por su diabetes. Por supuesto él no entiende que lo que pasa.... es que tiene la autoestima por los suelos.
 
Tengo que convencerlo de que si intentamos meter a todos sus amigos en un círculo azul, en nuestro círculo azul, probablemente tendría el diámetro de la noria London Eye... y sin embargo, todos esos a quien él considera molestos,  cabrían en la arandela que está pintando Shaila.
 
 
Y lo que es mejor:
La fuerza que tiene cada uno de ellos, sería suficiente para mover el mundo entero.
Y arrastrarlo a él, allá donde quiera que vayan los sentimientos importantes que se regalan porque sí a la gente como él.

 
 
 
 
 



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