sábado, 8 de diciembre de 2012

Debut 12: Comer fuera de casa

Una de las cosas que más me preocupa últimamente es la complicación de comer fuera de casa. En las fechas que se aproximan tendremos infinidad de ocasiones para hacerlo, y Dani estará presente como es lógico. Pero claro, para alguien que está empezando a entender el manejo de estas cosas ¿cómo se mide por raciones un pincho de calamares en pulga de pan? Y lo que es más complicado ¿Cómo se hace para evitar que a un niño le apetezca tomar exactamente lo mismo que toman otros, sabiendo que no puede ni debe hacerlo? ¿Lo atiborro de insulina para que se pueda permitir un atracón? 




Ya me resulta bastante complicado, convencerlo de que la publicidad no siempre aporta información objetiva, y de que los bollos que niños aparentemente perfectos anuncian por TV no son saludables para nadie, ni siquiera para esos niños -de su familia- que los toman delante de él. No es nada fácil.

Por otra parte los niños son niños. No podemos excedernos en el celo de presionarlos para que controlen absolutamente todo lo que consumen, o terminaremos por obsesionarlos hasta el punto que lo hagan a escondidas. Y eso, evidentemente, es peor todavía. ¿Dónde estará el límite de la responsabilidad que debemos darle?

Hoy hemos salido a celebrar el santo de la abuela: "Santa Conchita" como le decimos nosotros. Es un momento especial para la familia, porque nos reunimos todos para estar con ella, pero también para organizar la navidad. De una forma u otra, las fiestas comienzan en casa, a partir de este día. Aunque tradicionalmente nos hemos reunido en casa para comer, de unos años a esta parte la abuela prefiere invitarnos a comer en un restaurante cercano. Es un lugar que nos gusta porque tiene espacio para que los niños corran  y jueguen, sin verse obligados a estar durante la sobremesa sentados en una silla. Y además ofrecen un tipo de comida que es del agrado de todo el mundo; tradicional y sencilla.

Anoche Dani me comentó que estaba preocupado porque allí no podríamos medir las raciones. Yo por tranquilizarlo le dije que no pasaba nada. Que nos llevábamos el vasito medidor y santas pascuas. Pero me sorprendió cuando me dijo: 
-Mamá... qué vergüenza! para que la gente sepa que soy diabético...
Tuve que hacer un verdadero esfuerzo para  hacerle entender que  el hecho de que la gente lo sepa , no es nada malo, ni debería suponer un problema para él o para otro.
¿Sería vergonzoso que alguien dijese de su amiga Canolich "esa es alérgica a la lactosa"? Pues en su caso tampoco.
Pero lo importante no es lo que le diga yo, sino la forma en que él lo entienda. Así que, para demostrarle que si él se ayuda un poco, puede comer lo mismo que sus primos, le hemos dado exactamente el mismo menú:




Llegó a la comida con 113, le pusimos 4 unidades de insulina y se fue a comer. De primero calamares  (conté 5 anillas como 2 raciones, porque era mucho rebozado); de segundo milanesa con patatas fritas (4 raciones de patatas + 1 por el rebozado de la milanesa) + 2 raciones de pan + una ensalada de lechuga.
En total 9 raciones; ya va pasado porque debe tomar 8, pero le habíamos subido un poco la insulina. Luego su educadora nos dijo que debía correr un buen rato para bajar el exceso de energía que se había metido, pero después de comer a Dani no le apetecía precisamente dedicarse a correr. Nos parecía que era demasiado rebozado y mucha grasa en una sola comida, peero... él no estaba por la labor de colaborar.

Entiendo a la gente veterana que cuenta lo fácil que es ver a ojo las cosas, aunque yo sigo llevando el vasito medidor. Pero me resulta complicado hacer entender a mi hijo que la comida especialmente grasa y llena de calorías vacías no beneficia a nadie, porque Dani en este momento todo lo toma como algo personal, y cree que no le estamos diciendo la verdad.
Aunque está claro que no es así.

Ahora mismo acaba de medirse justo antes de merendar: 98, no tiene hambre pero se ha tomado 1,5 raciones de HC en forma de barrita que ha encontrado en la lata de las galletas. Quizá hoy no pase nada, más relevante de una pequeña hiperglucemia porque estamos en luna de miel y se perdonan mucho algunos errores, pero por eso mismo es el momento de recibir una adecuada educación diabetológica. Y a veces no estoy segura de ser capaz de dársela.

Esperaré a la noche a ver como evoluciona. Y le pediré que suba las escaleras hasta el desván un par de veces. Necesita rebajar la comida... pero no se me ocurre la forma de motivarlo para que se anime a hacer ejercicio.

Tengo que pensar y encontrar algo.. ¿alguna sugerencia?

2 comentarios:

  1. ... y bueno, no sé si le servirá a Dani; pero cuando sé que me voy a exceder en la ingesta de algún alimento (ya sabes que estoy peleando para llegar a un peso normal)procuro hacer un extra de ejercicio... (uno o dos extras de ejercicio) y eso me deja "la conciencia" tranquila, y puedo cometer ese pecadillo. Bks!

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    1. Los tres pilares de la salud de Dani en este momento son: la insulina, la dieta y el deporte. No debe cojer ninguno de ellos.
      Frecuentemente es más sencillo aumentar la insulina que dejar de comer o hacer deporte, lo cual tampoco es especialmente bueno más que de forma puntual.

      He conseguido que suba una vez al desván, si cuando venga su prima Raquel (hoy duerme en casa) suben otra vez juntos, ya no me quejo.

      Pero sí, tienes razón. Lo importante sería que hiciese deporte para compensar los excesos que NO debe hacer...

      Ains!

      Besito

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