martes, 4 de diciembre de 2012

Debut 11.- Errar es humano

Por más vueltas que le demos, y pese a que intentamos normalizar la vida de los niños en base a argumentos técnicos y médicos basados en la experiencia y los estudios, resulta imposible evitar que alguna vez las situaciones nos desborden.

Los martes son un día especialmente complejo para nosotros. Dani tiene clase de educación física después del recreo, come en el colegio (como siempre) y sale con la glucemia ya hecha directamente a su extraescolar de judo. Es la rutina de siempre desde que comenzó el curso en septiembre, que se ha visto trastocada por el debut diabético, ante el cual estamos tomando decisiones -y precauciones- que antes no necesitábamos tener  en cuenta. 

Una de ellas es realizar un control justo antes de entrar en esa clase, otro en el medio, y el último al final. Con todos esos datos, naturalmente realizamos las anotaciones pertinentes que le pasamos a la educadora y al médico. Estos datos los cubre el profe  en una ficha que luego me hace llegar.  

Hoy recibí una llamada de Óscar; el profesor de e.física, quien alarmado me pidió que fuese al colegio para hablar de algo sucedido. ¿Qué podía ser tan importante como para generar tanta alarma?

Dani, en un momento de confusión y ansiedad, le había facilitado datos falsos a Óscar, para no sentirse culpable de comer un suplemento que él sabía  no debía tomar. 
-Si le digo que tengo la gluco en 93, me dejará tomar ración y media... si le dijo que subo de 150, igual me da sólo media ración o nada, debió pensar.
Efectivamente, se tomó una innecesaria ración y media de HC.
Tras observarlo un rato, el profe le pidió el glucómetro y descubrió lo evidente. No había sido sincero y había actuado de forma incorrecta, poniendo en riesgo no sólo su salud, sino -sobre todo- faltando a las normas que pensábamos tenía claras y las pautas de obligado cumplimiento.

Fue un jarro de agua fría devastador para nosotros, aceptar que una chiquillada sin importancia, podía haber tenido consecuencias , y lo peor de todo, situarnos en esa extraña posición de no saber cómo afrontar un envite en el que -evidentemente- había una actitud a corregir, que por otra parte no dejaba de ser comprensible, teniendo en cuenta que sólo tiene 10 años... ¡Pero si nos cuesta a los adultos también seguir las normas a rajatabla!


No tuvimos más opción que hacerle entender que eso no puede pasar. No es factible asumir riesgos en ese sentido, y por supuesto no debe faltar a la verdad jamás.
Pero dicho eso....
Con el niño destrozado llorando en mis brazos, asumiendo su culpa y su error, no pude dejar de pensar que hace falta mucho valor para afrontar situaciones como esta ante las que no puedes hacer otra cosa más que admitir que te has equivocado.

Me sentí -una vez más- orgullosa de él, porque cuando se dio cuenta de que las evidencias eran las que eran, aceptó que había metido la pata y que se sentía fatal por ello; y no tuvo pudor en derrumbarse llorando  conmigo, abriendo su corazón lleno de dolor y de miedo.  
Y lloré con él. 
Y lo quise más. 

Y tuve claro que ante actitudes como esa, tendríamos que darle a las oportunidades que fueran necesarias para intentar llevarlo mejor cada día...

Porque no queremos que nuestra vida sea un sucedáneo, y el equivocarse forma parte de nuestra propia condición humana... ¿no?







8 comentarios:

  1. No le des importancia todo el mundo se equivoca y de los errores se aprende fan numero 2

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    1. ¡Y tanto que se aprende!
      Ellos y nosotros. Un beso grande.

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  2. Lo más fácil en esta vida es cometer errores y ,sinceramente, creo que nos ayudan a madurar. Y mientras maduramos, estos errores, como el de Dani, nos dan muy buenas pistas. Nos ayudan (a los adultos)a ajustar las responsabilidades. Lo sucedido nos dice que, a lo mejor, necesitamos un poquito más de supervisión, por lo de ahora. Creo que es parte normal de un proceso de adaptación. Un saludo de Victoria Canosa

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    1. Gracias Victoria.
      Tienes toda la razón, quizá necesite por ahora algo más de supervisión, es probable que le estemos dando excesivas responsabilidades. No deja de ser un niño...
      Nos vemos el lunes en la consulta.

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  3. Ana la Diabetes 1 tiene muchísimo de "ensayo error" estas palabras ,me las dijo el primen endocrino de mi peque,en su día me causaron perplejidad, inclusive pensé ¡claro como no es su hijo quiere que use yo a mi niña como cojejillo de Indias!. A lo largo de estos años he podído comprobar la verdad de esa frase...he errado, me he equivocado pero...cuanto he aprendido con esos errores, inclusive he aprendido a no sentirme mal cuando fallo en busca del triunfo.

    Permite a Dani que se equivoque, porque de esos errores vendrán grandes enseñanzas, como así ha sido. Permítete equivocarte, sin sentirte culpable.

    En nuestro deseo de aprender a manejar la diabetes tropezaremos, cometeremos errores, pero no descuidos. Nosotros aprenderemos y nuestros peques también.

    Un besito para ambos, os merecéis lo mejor.

    Diabetes En La Infancia Llega Tía Betty

    Mª Carmen Benito

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  4. Ana la Diabetes 1 tiene muchísimo de "ensayo error" estas palabras ,me las dijo el primen endocrino de mi peque,en su día me causaron perplejidad, inclusive pensé ¡claro como no es su hijo quiere que use yo a mi niña como conejillo de Indias!. A lo largo de estos años he podido comprobar la verdad de esa frase...he errado, me he equivocado pero...cuanto he aprendido con esos errores, inclusive he aprendido a no sentirme mal cuando fallo en busca del triunfo.

    Permite a Dani que se equivoque, porque de esos errores vendrán grandes enseñanzas, como así ha sido. Permítete equivocarte, sin sentirte culpable.

    En nuestro deseo de aprender a manejar la diabetes tropezaremos, cometeremos errores, pero no descuidos. Nosotros aprenderemos y nuestros peques también.

    Un besito para ambos, os merecéis lo mejor.

    Diabetes En La Infancia Llega Tía Betty

    Mª Carmen Benito

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  5. Después de leer esto, aún lo quiero más. Es mi super héroe, ya lo sabe.

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    1. ... Un héroe para todos, que está alfo confuso últimamente, pero que en breve volverá a ser el Dani de siempre, ¡cómo no va a conseguirlo con los amigos que tiene!

      Beso

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