miércoles, 28 de noviembre de 2012

Debut 8.- 60 días e infinitas noches

28 de noviembre. 

Exactamente dos meses antes, recibíamos la confirmación del diagnóstico: Diabetes tipo 1.
Dani ingresaba en la UCI del Hospital materno Infantil de Ourense, y nosotros pasamos a vivir entre pasillos infinitos, pijamas verdes y batas blancas durante casi 15 días.
Aquellos días de desconcierto y aflicción forman parte de un recuerdo que  ahora mismo resulta tan vivo como si aún estuviésemos en aquella habitación.
No puedo recordar exactamente cómo me sentía entonces,  de alguna forma mi mente ha bloqueado aquellas sensaciones, pero sí tengo claro que a cada instante tenía una necesidad extrema de amparar a mi hijo como una loba protege a sus cachorros... de retomar  su infancia temprana envolviéndolo con mi cuerpo, y retrotraernos juntos a un pasado irrecuperable que, evidentemente, había quedado atrás.

Cada día que pasa, aprendemos cosas que nos ayudan a entender mejor esta enfermedad, y consecuentemente nos facilitan la racionalización de las situaciones que surgen cotidianamente, pero los datos técnicos, el conocimiento empírico de las cosas y el contraste de experiencas, no siempre consiguen hacernos olvidar que hay una realidad nueva que debemos sobrellevar, pero que no hemos buscado ni propiciado..

Tenemos derecho a sentirnos así: confusos y preocupados, porque nuestros hijos están aprendiendo a afrontar una enfermedad que les acompañará a lo largo del tiempo, sin que puedan hacer nada más que gestionarla de forma paliativa.

Nos dicen que debemos ser positivos, optimistas y vitales; pero yo me pregunto de dónde sale la energía cuando en el fondo tú suscribes el sentir de quien más quieres en el mundo y que por lo tanto más te preocupa.

Hoy  es un día más, que sólo tiene en especial el momento de reflexión. Acaso sea una buena ocasión de levantar los ojos por un rato, coger aire , respirar hondo.

.... Y seguir caminando... como siempre.




2 comentarios:

  1. Es increible como te expresas Ana
    .Es como si estuvieses leyendo mi mente mis sentimientoss.No sabia q todas las personas q estamos al lado de nuestros niños se setiandel mismo modo,pero veo q si, q sufrimos en silencio.

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    1. El sentimiento de una madre admite pocas diferencias Elisa. Unas personas lo piensan y no lo exteriorizan y otras necesitamos verbalizarlo...pero en el fondo, el amor que sentimos por ellos nos hace a todas sentirnos igual.

      Un besote,

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