martes, 20 de noviembre de 2012

Debut 6.- Con la ayuda de mis amigos

En la habitación de un hospital las horas se hacen eternas, cuando no sabes exactamente el tiempo que vas a estar allí, y apenas entiendes la razón por la que has entrado. Estar entre las paredes que delimitan el área de pediatría -como cualquier otra- no deja de ser más que un mal necesario; puesto que todos desearíamos no estar allí, a pesar de que en todo momento médicos, enfermeras y personal te regalen la mejor atención imaginable.
Pero, en definitiva, no estamos en casa. No tenemos nuestras cosas, ni siquiera estamos cómodos del todo para dormir, porque nos falta nuestra almohada favorita, o echamos de menos el colchón.

Sin embargo, la estancia de Dani en el hospital, fue un poco más llevadera de lo que suponíamos, porque tuvo la suerte de compartir habitación durante casi toda su estancia,  con alguien que se ha convertido en algo más que un amigo: Diego. Un cielo de chiquillo al que nosotros consideramos ya un referente imprescindible y un regalo de la vida.

Diego tiene 14 años y debutó a los 12. Entonces vivía en Brasil con su familia, pero poco después se vino a España y aquí permanece desde entonces. Como todos los niños en edad preadolescente, Diego ha tenido altibajos que lo han llevado a fluctuaciones de glucosa muy importantes a lo largo de este tiempo. Le cuesta mantener sus rutinas, se despista con la insulina, y a veces -como él mismo me dijo- come lo que no debe, y le cae mal...

Pero Diego es un luchador. Un artista de los lápices capaz de materializar sobre el papel, muchas de las ideas que le rondan por la cabeza. Tiene una imaginación estupenda, y un talento magnífico que yo creo debe potenciar, y sobre todo... un corazón lleno de ternura y calidez.

Es cierto que, al igual que otros -niños y no tan niños- Diego necesita pautas a seguir, y referentes que lo orienten, pero ....¡quién no! a fin de cuentas es un muchacho que, en esta etapa de su vida, necesita encontrar su propio rumbo y asumir sus propios errores. Pero es un encanto dulce y cariñoso de quien no tenemos más que buenos recuerdos en la mente y el corazón.

Con Diego, como con tantas personas que se han ido cruzando durante este tiempo en nuestra vida, tenemos una deuda de cariño y gratitud, porque fue él quien consiguió -por ejemplo- que Dani se pinchase sólo por primera vez...¡Cómo lo echamos de menos, ahora que estamos en fase de recesión en este sentido!

Queremos pues, reconocerle el mérito que se merece, y agradecerle desde aquí su apoyo y complicidad durante ese tiempo.

Y recordarle que las amistades nacidas de la complicidad y el corazón, duran para siempre... a pesar del tiempo y la distancia.

Un beso enorme.   O mil,



2 comentarios:

  1. Qué bonita entrada y qué bien por ellos. Os dejo aquí un enlace de algo que pintamos hace unos meses en el CHUS para los niños hospitalizados. Ánimo!! http://marthazulagua.blogspot.com.es/2012/06/historia-de-una-gota-en-el-farodevigo.html

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  2. Los amigos siempre son lo mejor que nos puede pasar..

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